Los estudiantes de 3º año convirtieron su stand en un verdadero laboratorio de experiencias. Con el ADN y la herencia mendeliana como ejes, invitaron a los visitantes a descubrir cómo se transmiten los caracteres de generación en generación a través de un tablero de juego que puso a prueba a grandes y chicos. En la estación de reproducción asexual, los visitantes pudieron observar cómo una papa, una cebolla o un potus pueden originar nuevos individuos sin necesidad de semillas. Los juegos interactivos fueron el gran atractivo: los chicos disfrutaron explicando, desafiando a los visitantes y compartiendo lo aprendido con entusiasmo. Uno de los logros más valiosos fue la capacidad de los estudiantes para relacionar conceptos de años anteriores con los contenidos de Fisico-química de 3º, demostrando que el conocimiento no se construye en compartimentos aislados, sino en red.