Los alumnos trabajaron en grupos analizando diferentes situaciones de la vida cotidiana. El desafío: debatir y determinar si se trataba de un derecho, una obligación o un ejercicio de la democracia, justificando cada opinión con argumentos y escuchando la postura de sus compañeros. Una dinámica que fomenta el pensamiento crítico, el diálogo y la participación activa. ¡Aprender a convivir también se aprende en el aula!