Los alumnos se sumergieron en el estudio de la unidad fundamental de la vida: la célula. Durante la clase, aplicaron diversas técnicas de laboratorio para el preparado de muestras frescas, logrando observar desde la estructura de la catafila de cebolla y el parénquima clorofiliano de la Elodea, hasta la complejidad del epitelio bucal y el tejido conectivo en muestras de sangre. Esta experiencia no solo permitió la observación directa al microscopio, sino también la esquematización detallada de lo aprendido, conectando la teoría con la práctica científica.