¿Alguna vez se preguntaron si es fácil enfermarnos? En nuestro último laboratorio de Biología, pusimos a prueba la “fortaleza” que nos protege. Primero, identificamos que estamos rodeados de noxas: agentes biológicos (virus, bacterias), físicos (golpes, radiación) y químicos (sustancias tóxicas) que tienen la capacidad de romper el equilibrio de nuestra salud. Para entender cómo nuestro organismo resiste estos ataques, realizamos dos experiencias que modelan nuestras barreras primarias de defensa: La Muralla de Látex: Usamos un globo inflado para representar nuestra piel. Comprobamos que, mientras esta barrera física permanece intacta, es “inexpugnable” y ninguna noxa puede ingresar. Sin embargo, al realizar un pinchazo (simulando una lesión), observamos cómo se desencadena la infección: el momento en que los agentes externos logran penetrar y colonizar nuestros tejidos. El Escudo Ácido: Simulamos la acción de los jugos digestivos mezclando clara de huevo con vinagre. Al ser los antígenos mayoritariamente proteínas, vimos cómo el pH ácido del vinagre “desarmó” y destruyó a la noxa de forma casi instantánea Ambas pruebas demuestran nuestra inmunidad inespecífica o innata: un sistema de defensa natural con el que nacemos y que ataca a cualquier tipo de invasor por igual Gracias a estos escudos físicos y químicos, nuestro cuerpo logra reconocer lo propio y eliminar lo extraño para mantenernos sanos la mayor parte del tiempo.