En esta experiencia, los alumnos se convirtieron en verdaderos científicos: observaron, se preguntaron, formularon hipótesis y pusieron a prueba sus ideas a través de la construcción de su propio modelo de autito. Cada puesta en marcha fue una oportunidad para registrar datos, analizar los resultados y volver a intentar entendiendo que el conocimiento se construye en el proceso. ¿Qué variables influyen? ¿Qué cambios permiten que el autito recorra una mayor distancia? Estas preguntas guiaron el trabajo, promoviendo el pensamiento crítico y la creatividad. Más que un simple experimento fue una invitación a aprender haciendo, a equivocarse, mejorar y descubrir que la ciencia esta en acción cuando nos animamos a explorar.









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